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SEMANA SANTA
Bajo el palio de la crisis
«Yo he sido el primero en animar a las cofradías a que
sigan invirtiendo en su patrimonio -enseres, tronos, etcétera- porque
es la mejor forma de fomentar el trabajo de los artistas que viven de
esto», señaló el presidente de la Agrupación de Cofradías de Semana
Santa, Rafael Recio Romero. Tallistas, imagineros, orfebres, pintores,
diseñadores, bordadores, floristas, músicos y sastres de túnicas, entre
otros oficios, encuentran su 'modus vivendi' en este sector singular,
donde la artesanía tiene una destacada presencia.
Uno de ellos, preguntado por este periódico, indicó que
su taller no ha notado «prácticamente» la crisis porque los trabajos
encargados son de años anteriores y ahora es cuando se están haciendo.
Es el caso del manto de procesión de la Virgen de la Soledad (Mena),
encomendado al bordador Salvador Oliver, y que se encuentra en plena
ejecución. Dicen que el coste de esta magnífica obra artesanal, que
mide algo más de siete metros de largo y 4,70 metros de ancho, supera
ampliamente los 300.000 euros, según expertos consultados. Varias
personas llevan dos años trabajando en su elaboración.
No obstante, otro artista consultado por SUR indicó que
en los últimos meses «parece que a las cofradías les da miedo encargar
nuevos trabajos, sobre todo por aquello del qué dirán».
La Cofradía del Rocío ha disminuido este año los
encargos a los artistas especializados. «Este año tendremos dos grandes
regalos: la saya de la Virgen, que ha sido donada por Bordados de la
Trinidad -taller que realizó el palio-, y una nueva túnica para el
Cristo, sufragada por un grupo de hermanos», puntualizó el hermano
mayor, Juan José Lupiáñez.
Cuota de salida
Por salir de nazareno o portando el trono tiene el
hermano que pagar un estipendio, además de la cuota anual. El donativo
que se le exige en el momento de inscribirse oscila entre los 17 y los
cien euros, dependiendo de la hermandad y del cargo que ocupa en la
procesión. Casi todas las cofradías se encuentran ahora en esta tarea
de apuntar y repartir las túnicas a sus nazarenos y de tallar a los
hombres de tronos .
Muchos de estos hermanos procesionistas se encuentran en
paro y se topan con la dificultad de pagar la cuota de salida, también
conocida por 'papeleta de sitio'. Las hermandades están siendo
flexibles con esta situación que plantean algunos de sus cofrades. «El
otro vino muy apurado un hermano que ostenta un cargo en la procesión
diciéndome que no podía salir porque estaba en paro y no disponía de
los 40 euros. Le dijimos que no tenía ningún problema, que siempre
había salido, que siempre había pagado y que si este año no podía, pues
no pasaba nada, pero que él iba a salir en la procesión como siempre»,
explicó el hermano mayor de Mena, Antonio González.
Ahí es donde aflora más el sentimiento de cristianismo y
de solidaridad en el seno de las cofradías. En los Dolores de San Juan
también se ha vivido esta situación. «Nuestros estatutos, incluso, lo
contemplan: en casos de necesidad, se dispensa al hermano de la cuota y
encima se le ayuda si fuera preciso», apunta el vocal de Formación y
Caridad, Pedro Merino Mata. Una gran parte de su presupuesto va
destinado a la obra social, una de las más relevantes que realizan
estas instituciones. Su bolsa de caridad tiene dos destinos claros:
Cáritas y Hermanas de la Cruz. Además, estos cofrades ayudan a sufragar
alquileres, a pagar recibos de luz y de agua, y costear gafas a
familias necesitadas.
En este año de crisis, la Cofradía del Rocío ha obligado
a sus hermanos que vayan a salir de nazareno a que compren el equipo
-túnica, cíngulo y capirote-. En los años anteriores, esta indumentaria
era cedida por la propia hermandad. El equipo cuesta 50 euros, a los
que hay que sumar los 20 euros que se pide por la salida. «No hemos
tenido ningún problema. Algún hermano ha pedido que se le fraccione el
pago y hay quien va a pagar cinco euros al mes», comentó el hermano
mayor. Los que tienen cuotas anuales pendientes de pago y se encuentren
en paro «se les aplaza hasta que puedan abonarlas», aseguró Lupiáñez.
Para él, «no hay problemas; lo importante es que el cofrade permanezca
unido al Rocío».
El hecho de que esta cofradía del barrio de la Victoria
haya adelantado su salida a las tres y media de la tarde y, por tanto,
el encierro será por la noche y no a altas horas de la madrugada, como
antes, le han llovido las peticiones de niños para salir de nazareno en
la procesión.
El cepillo no se resiente
Los cristianos, en tiempos de crisis, no han rehusado a
dejar sus donativos en los cepillos de las iglesias o capillas. Rafael
Recio Romero, que es también hermano mayor del Rescate, afirmó que la
recolecta en su capillita de la calle Agua, esquina Victoria, «no ha
experimentado variación alguna». Lo que sí han notado ha sido una mayor
afluencia de fieles y devotos a la capilla y un incremento de la
ofrenda floral.
En San Juan, la capilla de los Dolores tiene dos
cepillos, uno para la bolsa de caridad y otro el de lamparilla ante los
sagrados titulares. Recibe más dinero el primero, según Pedro Merino.
«Los devotos han tomado conciencia de lo mal que lo pasa la gente. Hay
personas en situación de riesgo de exclusión social», afirmó este
cofrade de los Dolores.
La Hermandad de las Penas tiene un pequeño oratorio en
Pozos Dulces, junto a su sede, y la capacidad de feligreses en bastante
pequeña. No obstante, en la misa dominical en la que el obispo
recomendó que lo recaudado en los cepillos fuera destinado a Haití, se
recogieron 560 euros, informó el teniente hermano mayor, Jesús Mesa.
Esta cofradía sufraga un taller de teatro en Hogar Pozos Dulces que
sirve como terapia a los ingresados en el centro. «Nos lo pidieron las
monjas. Una de nuestras bazas es ayudar al prójimo».
Sobre la catástrofe de Haití, varias cofradías
malagueñas se volcaron en recaudar fondos para ayudar a aquella
población. La Agrupación aportó 30.000 euros y la Hermandad de la
Salud, especializada en atender a enfermos y a vecinos de la Trinidad,
organizó un concierto de música y recaudó 2.050 euros, que fueron
entregados a Cáritas para las víctimas del terremoto. En la Esperanza
la colecta ascendió a 3.000 euros.
Esta cofradía, de las más importantes de Málaga, ha
creado una bolsa de empleo en su página web. La Esperanza pone en
contacto a hermanos oferentes y demandantes de empleo para hacerles la
búsqueda más fácil. Todos bajo el palio de la solidaridad en tiempos de
crisis.
LOS DATOS
300
millones de euros es el movimiento económico que genera la Semana Santa en Málaga, según el Ayuntamiento.
67.000
personas están afiliadas a las 39 cofradías agrupadas de Málaga.
28.000
hombres y mujeres salen en procesión como nazarenos (16.000) y portadores (12.000) en la capital malagueña.
SEMANA SANTA
Bajo el palio de la crisis
La crisis no es algo ajeno a las cofradías. La sufren en
una doble vertiente: la de incrementar sus ayudas a los más necesitados
y la de recortar gastos superfluos. Bajo ese gran palio en el que se
mueven las 39 hermandades agrupadas de Málaga, destaca en estos dos
últimos años su labor en una vertiente social.
una doble vertiente: la de incrementar sus ayudas a los más necesitados
y la de recortar gastos superfluos. Bajo ese gran palio en el que se
mueven las 39 hermandades agrupadas de Málaga, destaca en estos dos
últimos años su labor en una vertiente social.
«Yo he sido el primero en animar a las cofradías a que
sigan invirtiendo en su patrimonio -enseres, tronos, etcétera- porque
es la mejor forma de fomentar el trabajo de los artistas que viven de
esto», señaló el presidente de la Agrupación de Cofradías de Semana
Santa, Rafael Recio Romero. Tallistas, imagineros, orfebres, pintores,
diseñadores, bordadores, floristas, músicos y sastres de túnicas, entre
otros oficios, encuentran su 'modus vivendi' en este sector singular,
donde la artesanía tiene una destacada presencia.
Uno de ellos, preguntado por este periódico, indicó que
su taller no ha notado «prácticamente» la crisis porque los trabajos
encargados son de años anteriores y ahora es cuando se están haciendo.
Es el caso del manto de procesión de la Virgen de la Soledad (Mena),
encomendado al bordador Salvador Oliver, y que se encuentra en plena
ejecución. Dicen que el coste de esta magnífica obra artesanal, que
mide algo más de siete metros de largo y 4,70 metros de ancho, supera
ampliamente los 300.000 euros, según expertos consultados. Varias
personas llevan dos años trabajando en su elaboración.
No obstante, otro artista consultado por SUR indicó que
en los últimos meses «parece que a las cofradías les da miedo encargar
nuevos trabajos, sobre todo por aquello del qué dirán».
La Cofradía del Rocío ha disminuido este año los
encargos a los artistas especializados. «Este año tendremos dos grandes
regalos: la saya de la Virgen, que ha sido donada por Bordados de la
Trinidad -taller que realizó el palio-, y una nueva túnica para el
Cristo, sufragada por un grupo de hermanos», puntualizó el hermano
mayor, Juan José Lupiáñez.
Cuota de salida
Por salir de nazareno o portando el trono tiene el
hermano que pagar un estipendio, además de la cuota anual. El donativo
que se le exige en el momento de inscribirse oscila entre los 17 y los
cien euros, dependiendo de la hermandad y del cargo que ocupa en la
procesión. Casi todas las cofradías se encuentran ahora en esta tarea
de apuntar y repartir las túnicas a sus nazarenos y de tallar a los
hombres de tronos .
Muchos de estos hermanos procesionistas se encuentran en
paro y se topan con la dificultad de pagar la cuota de salida, también
conocida por 'papeleta de sitio'. Las hermandades están siendo
flexibles con esta situación que plantean algunos de sus cofrades. «El
otro vino muy apurado un hermano que ostenta un cargo en la procesión
diciéndome que no podía salir porque estaba en paro y no disponía de
los 40 euros. Le dijimos que no tenía ningún problema, que siempre
había salido, que siempre había pagado y que si este año no podía, pues
no pasaba nada, pero que él iba a salir en la procesión como siempre»,
explicó el hermano mayor de Mena, Antonio González.
Ahí es donde aflora más el sentimiento de cristianismo y
de solidaridad en el seno de las cofradías. En los Dolores de San Juan
también se ha vivido esta situación. «Nuestros estatutos, incluso, lo
contemplan: en casos de necesidad, se dispensa al hermano de la cuota y
encima se le ayuda si fuera preciso», apunta el vocal de Formación y
Caridad, Pedro Merino Mata. Una gran parte de su presupuesto va
destinado a la obra social, una de las más relevantes que realizan
estas instituciones. Su bolsa de caridad tiene dos destinos claros:
Cáritas y Hermanas de la Cruz. Además, estos cofrades ayudan a sufragar
alquileres, a pagar recibos de luz y de agua, y costear gafas a
familias necesitadas.
En este año de crisis, la Cofradía del Rocío ha obligado
a sus hermanos que vayan a salir de nazareno a que compren el equipo
-túnica, cíngulo y capirote-. En los años anteriores, esta indumentaria
era cedida por la propia hermandad. El equipo cuesta 50 euros, a los
que hay que sumar los 20 euros que se pide por la salida. «No hemos
tenido ningún problema. Algún hermano ha pedido que se le fraccione el
pago y hay quien va a pagar cinco euros al mes», comentó el hermano
mayor. Los que tienen cuotas anuales pendientes de pago y se encuentren
en paro «se les aplaza hasta que puedan abonarlas», aseguró Lupiáñez.
Para él, «no hay problemas; lo importante es que el cofrade permanezca
unido al Rocío».
El hecho de que esta cofradía del barrio de la Victoria
haya adelantado su salida a las tres y media de la tarde y, por tanto,
el encierro será por la noche y no a altas horas de la madrugada, como
antes, le han llovido las peticiones de niños para salir de nazareno en
la procesión.
El cepillo no se resiente
Los cristianos, en tiempos de crisis, no han rehusado a
dejar sus donativos en los cepillos de las iglesias o capillas. Rafael
Recio Romero, que es también hermano mayor del Rescate, afirmó que la
recolecta en su capillita de la calle Agua, esquina Victoria, «no ha
experimentado variación alguna». Lo que sí han notado ha sido una mayor
afluencia de fieles y devotos a la capilla y un incremento de la
ofrenda floral.
En San Juan, la capilla de los Dolores tiene dos
cepillos, uno para la bolsa de caridad y otro el de lamparilla ante los
sagrados titulares. Recibe más dinero el primero, según Pedro Merino.
«Los devotos han tomado conciencia de lo mal que lo pasa la gente. Hay
personas en situación de riesgo de exclusión social», afirmó este
cofrade de los Dolores.
La Hermandad de las Penas tiene un pequeño oratorio en
Pozos Dulces, junto a su sede, y la capacidad de feligreses en bastante
pequeña. No obstante, en la misa dominical en la que el obispo
recomendó que lo recaudado en los cepillos fuera destinado a Haití, se
recogieron 560 euros, informó el teniente hermano mayor, Jesús Mesa.
Esta cofradía sufraga un taller de teatro en Hogar Pozos Dulces que
sirve como terapia a los ingresados en el centro. «Nos lo pidieron las
monjas. Una de nuestras bazas es ayudar al prójimo».
Sobre la catástrofe de Haití, varias cofradías
malagueñas se volcaron en recaudar fondos para ayudar a aquella
población. La Agrupación aportó 30.000 euros y la Hermandad de la
Salud, especializada en atender a enfermos y a vecinos de la Trinidad,
organizó un concierto de música y recaudó 2.050 euros, que fueron
entregados a Cáritas para las víctimas del terremoto. En la Esperanza
la colecta ascendió a 3.000 euros.
Esta cofradía, de las más importantes de Málaga, ha
creado una bolsa de empleo en su página web. La Esperanza pone en
contacto a hermanos oferentes y demandantes de empleo para hacerles la
búsqueda más fácil. Todos bajo el palio de la solidaridad en tiempos de
crisis.
LOS DATOS
300
millones de euros es el movimiento económico que genera la Semana Santa en Málaga, según el Ayuntamiento.
67.000
personas están afiliadas a las 39 cofradías agrupadas de Málaga.
28.000
hombres y mujeres salen en procesión como nazarenos (16.000) y portadores (12.000) en la capital malagueña.






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